viernes, mayo 06, 2005

EL TEMA DE LA SEMANA (III) por Paco Strato

EL TEMA DE LA SEMANA (III)

Por Paco Strato.

Tema: Dark Chest of Wonders
Grupo: Nightwish
Álbum: Once (2004)

Cambio de tercio. Y vaya cambio… Esta semana tenemos ante nosotros a una de las bandas que más han destacado en la escena del Metal durante el pasado año, Nightwish. Provienen del norte de Europa (no sé exactamente de qué país), y tienen en su haber algunos discos interesantes: Once (2004), Angels Fall First (1997) o Wishmaster (2000).

El género, subgénero o lo que sea que estos muchachos de nombre propio difícil hacen no me es muy familiar: he leído críticas que los catalogan como Heavy Metal, a secas, pero también Gótico. Me imagino que será esto último. Lo más importante, no obstante, no es la etiqueta que se les deba poner, sino la enorme calidad e imaginación que desborda por todas las esquinas de este discazo. El tema que abre el álbum se titula Dark Chest of Wonders, y es todo un ejemplo de épica, entre medieval y fantástica, de grandiosos sonidos y arreglos espectaculares de cuerda y viento, como no he oído casi en ningún otro sitio.

La temática de las letras no se queda atrás, y se nos presentan historias de corte fantástico (vamos, que te dan ganas de ponerte la túnica, coger el bastón de mago y liarte a lanzar bolas de fuego por el balcón).

No es este tema precisamente un derroche de guitarreo, del tipo que a un servidor le pirra, pero hay que reconocer que el sonidazo que lleva el guitarrista no se saca así como así. Eso sí: super trallero (en el fondo me gusta…). Entre excesos orquestales se puede oír el continuo machaqueo sobre las seis cuerdas (¿o siete? Suena bastante grave), y algún que otro armónico forzado de esos tan molones (pero lo siento, chavales, nunca tan extremadamente bien hechos como los del tito Zakk Wylde). Hay un pasaje, a la altura del minuto 2:36, que quien me conozca sabrá enseguida por qué lo menciono. La sombra de ELLOS es alargada… y a ver quién dice que no.

La voz operística de Tarja Turünen (o algo así), aunque a veces no llega a convencerme, se alza por coros y melodías como diciendo: “cuidado, que esto es un tema de artesanía fina, y a ver quién tiene un vibrato mejor que el mío”. Lástima que en el estribillo (1:58 aprox.) el tono grandioso general del tema se venga un poco abajo. De hecho, aunque me gusta, reconozco que al principio me pareció un poco “peloterillo”, y que habían hecho ahí un “cortar/pegar” poco afortunado, como “a ver qué ponemos aquí”.

En fin, esto es lo que pasa cuando te mandan a tu casa el catálogo de las tiendas Tipo… De cualquier manera, se trata de un álbum que merece la pena tener, tiene temas impresionantes, un sonido y producción que te hacen pensar en que se ha gastado una auténtica fortuna en hacer el disco, y sobre todo consigue emocionar en algunos momentos, aunque sea algo excesivo.

Esto es todo por hoy, espero veros la semana que viene, y no olvidéis to feel the pawa (P.D. para terminar, expresar desde aquí nuestro agradecimiento a toda la peña de Castro del Río, que hay que ver que no nos fallan nunca, los jodíos. Gracias, sin vosotros no somos nadie!!).