EL TEMA DE LA SEMANA (II)
Por Paco Strato.
Tema: Rugged Road
Autor: Robben Ford
Álbum: Handful of Blues
Un saludo a todo el mundo. Nuevamente, me dirijo a vosotros desde mi tribuna particular; en esta ocasión, se adelanta un día la edición de El tema de la semana, por cuestiones de horario laboral.
Para esta segunda entrega, volvemos nuestra mirada hacia el sagrado género, la Biblia de toda la música popular moderna: el blues.
El que más y el que menos ha de reconocer que el blues es una especie de “ley de mínimos” de los guitarristas: la escala de blues y la pentatónica son las más usadas en todos los géneros “favoritos”, esto es, rock, pop o heavy. Lo más común en músicos de todos los niveles es que, en una jam, los guitarritas se lancen a improvisar escupiendo pentatónicas como si fueran churros, mientras la banda abusa por enésima vez de la bendita progresión I IV V. Señores, si Clapton lo hacía con Cream, ¿Por qué no lo podemos intentar los mortales?
El caso es que en cierta medida somos todos deudores de este género, y por ello es sano (y agradable en este caso) acercarse a las más recientes, modernas y evolucionadas formas del blues.
Para terror de los puristas, nuestras plegarias se dirigen hoy hacia San Robben Ford, bendito sea su nombre. Este tremendo guitarrista tiene una rica trayectoria, en solitario o con la banda The Blue Line, con discazos como el que contiene el tema de la semana, Handful Of Blues, y otros como Mystic Mile, Talk To Your Daughter, o el más reciente Supernatural. Antiguo usuario de Fender (se le puede ver en fotos con preciosas Telecasters), en la actualidad usa una belleza llamada Baker, construida por el Luthier del mismo nombre, que básicamente tiene el cuerpo de una Strat con el mástil, pastillas y pala tipo Les Paul. Una virguería, vamos.
Si os paráis a escuchar bien el sonido, veréis que es espeso y corpulento, como el buen blues demanda. Un aspecto que me gusta especialmente de este guitarrista es que no es técnicamente “bueno”. Es muy bueno, claro está, pero su técnica no va por el camino del virtuosismo, más bien por el de la sorpresa, la innovación y altas dosis de musicalidad (que viene a ser lo principal, para qué engañarnos). Si le veis tocar, en seguida os daríais cuenta de que tiene una mano izquierda hierática, casi reumática: no mueve los dedos para nada. Lo que te entra por el oído parece no tener nada que ver con lo que entra por los ojos. Es muy singular.
Otro asunto importantísimo, que además tiene que ver mucho con el reconocimiento que actualmente este guitarrista tiene en los círculos bluseros, es su enfoque de la composición, la armonía y estructura de los temas. En numerosos temas el aire es más rockero, o blues – rockero; en otros parece más ortodoxo, y en no pocas ocasiones vemos sonidos y esquemas más comerciales o pop (el disco Handful of Blues es un buen ejemplo de lo que digo). Pero siempre aborda la armonía desde un punto de vista más, diríamos, jazzero. Es un músico que conoce bien la armonía y los modos, y raramente se ceñirá exclusivamente a la pentatónica “pelá y mondá”. En el álbum que nos concierne, oiremos disquisiciones dóricas o lidias, mucha energía mixolidia, y cantidad de cromatismos y notas de paso estupendamente pensadas.
El tema Rugged Road abre el álbum, un corte enérgico y de tempo animado, cuyo riff principal te hace desear tener la eléctrica a mano para emularlo. Por desgracia, empiezan a llover pequeños fraseos saturados entre verso y verso, y lo que deseas es tirar la eléctrica lejos. Hay uso pero no abuso de estupendos double stops, bendings calientes y elasticísimos, y mucho ligado fino. Todo ello sobre la trepidante base de una rítmica muy funkiosa y un bajo que hace lo suyo sin piedad.
Solos extensos aunque no pretenciosos nos muestran a un músico curtido y dominador del lenguaje, que nos muestra el camino que debe seguir el blues en la actualidad para estar vivo, evolucionar y no perderse. Qué envidia. En fin, a ver cómo tocamos nosotros cuando tengamos cuarenta tacos…
La progresión armónica del tema es muy guapa. Es espeluznante el momento en que acaba el riff de la intro, y mediante un sencillo dominante secundario, a la vez que entra el cantante, se pasa al relativo menor. Brillante. Aunque muy convencional, aquí queda perfecto.
No es cuestión de comentar el tema compás por compás, por lo que por hoy lo dejaremos aquí. Sólo recomendaros vivamente que oigáis a este señor (os aconsejo este disco, es MUY bueno, y además tiene alguna versión de viejos temas conocidos, como Don’t Let Me Be Misunderstood o I Just Want To Make Love To You), y sólo emplazaros ya para la semana que viene.
Os recuerdo que me gustaría mucho que dejarais vuestras opiniones o peticiones de temas para comentar. No es que me falten, tengo mucha tela que cortar, pero quisiera que participarais. Y aclarar una cosa, que no sé si la semana pasada lo comenté: una de mis intenciones al hacer esta sección semanal no es ni más ni menos que desvelaros un poco la identidad musical e influencias de este humilde guitarrista de Handless Dog, de dónde viene y a dónde va (musicalmente hablando, claro), y por dónde van los tiros (o quisieran ir) en cuanto a mi aportación en el grupo.
Por cierto, el día uno, concierto de Handless Dog en Castro del Río, Córdoba. Supongo que Pidro os tendrá informados a todos.
Un saludo y no olvidéis feel the pawa.
Paco Strato.